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Vecinos de Solís Grande se sentaron con la Ministra: lo que se dijo, lo que se prometió y lo que todavía falta

RUTA 9 · DOBLE VÍA · MUNICIPIO DE SOLÍS GRANDE

Radio Mangangá · Crónica comunitaria · 27 de febrero de 2026

Había expectativa, había bronca contenida, había vecinos que llegaron con cartas escritas hace años. Y también había, por primera vez en mucho tiempo, alguien del gobierno nacional sentada a escuchar. El viernes 27 de febrero, el Salón de Ramos Generales de Gregorio Aznárez —el ex cine frente a la estación de AFE— se llenó de gente. La convocatoria era abierta, para toda la comunidad, y así fue: vinieron vecinos de Gregorio Aznárez, de Solís Grande, de Cerros Azules, de Bella Vista, de Estación Las Flores y Balneario Solis entre otros. Vinieron con preguntas, con reclamos y con propuestas.

La reunión fue impulsada por la Alcaldesa del Municipio de Solís Grande, Patricia Martínez, y contó con la presencia de la Ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry, el Intendente de Maldonado, el Ingeniero Director Nacional de Vialidad, Federico Magnone, representantes de la empresa constructora, y legisladores del Frente Amplio, el Partido Colorado y otros sectores. Una postal poco frecuente: los tres niveles de gobierno, de distintos partidos, en la misma mesa.

EL ORIGEN DE TODO: LA DOBLE VÍA DE RUTA 9

Para entender por qué el salón estaba lleno, hay que entender la obra. Se trata de la construcción de una doble vía en 26 kilómetros de Ruta 9, que atraviesa varios centros poblados del Municipio de Solís Grande. Una obra que viene del gobierno anterior —fue firmada en resolución ministerial el 26 de febrero de 2025, dos días antes del cambio de gobierno— y que este año comenzó a ejecutarse de lleno.

El tránsito en la zona creció un 143% entre 2019 y 2025, según datos del peaje de Capilla del Cielo. Si en 2019 pasaban 680.000 vehículos por año, en 2025 fueron casi 1.700.000. Con proyecciones que superan los 2 millones, la necesidad de ampliar la capacidad vial es real. El problema no es la obra en sí: es cómo se hace y qué queda para los que viven ahí.

Datos de Peaje «Capilla del Cielo»

LO QUE MUCHOS CREÍAN QUE IBA A HABER: LA FAMOSA «ISLA DE SERVICIOS»

Uno de los puntos más importantes de la reunión fue aclarar algo que había generado confusión y expectativa en la comunidad: la llamada «isla de servicios». Muchos vecinos entendían que el proyecto original contemplaba un espacio dentro del óvalo que forma la doble vía —de unas tres hectáreas y dos kilómetros y medio de perímetro— donde se instalarían una estación de servicio de última generación, locales gastronómicos, estacionamiento para camiones, cargadores para autos eléctricos, e incluso emprendimientos locales.

La realidad, según lo expuesto por el equipo técnico del MTOP, es otra: ese espacio nunca fue una isla de servicios en el proyecto firmado. Era, literalmente, un espacio verde. Sin iluminación, sin cruces peatonales, sin pavimento, sin ningún tipo de infraestructura de servicio. Así estaba documentado y así fue lo que se le encargó ejecutar a la empresa el 25 de febrero de 2025.

Pero —y esto es clave— el argumento técnico va más allá de lo que dice el papel. Desde el MTOP explicaron que, si ese espacio hubiera sido destinado a servicios comerciales, al tratarse de tierra pública expropiada, cualquier instalación privada debería pasar por una licitación pública. Y la experiencia indica que en esas licitaciones no ganan los emprendimientos locales: ganan las grandes superficies. Una estación de servicio de escala nacional, una cadena de comida rápida, un operador logístico. No el almacén del pueblo, no la rotisería de la vuelta.

En palabras simples: la isla de servicios que muchos imaginaban no existía en el proyecto, y si hubiera existido, probablemente habría competido —con todas las ventajas— contra los comercios que ya están en Gregorio Aznárez y alrededores. Los que hoy dan trabajo, los que conocen a cada vecino por su nombre.

EL PROYECTO ACTUAL: LO QUE CAMBIÓ Y LO QUE INCORPORÓ ESTE GOBIERNO

El actual MTOP, al asumir en marzo de 2025, encontró un proyecto en marcha y decidió modificarlo en varios puntos. El Director Nacional de Vialidad explicó que las prioridades que guían los cambios son tres: seguridad vial sin negociación, protección de usuarios vulnerables (peatones, ciclistas, motociclistas), y mantener la conectividad local para que nadie quede aislado.

Entre las incorporaciones concretas que este gobierno sumó al proyecto original se destacan: dos pasajes peatonales y para birrodados por debajo de la ruta (para cruzar sin exponerse al tránsito), iluminación en todos los tramos urbanos, sendas peatonales y dársenas para paradas de ómnibus (para que el omnibus no frene sobre la calzada), y la habilitación del Camino Cementerio como acceso, reduciendo la distancia entre retornos a 1.800 metros.

Sobre los retornos —otro punto de debate caliente— el Ingeniero fue claro: no son «giros en U». Un retorno bien diseñado tiene una senda de desaceleración que permite reducir la velocidad antes de girar y reincorporarse al tránsito a velocidad adecuada. Las normas internacionales de seguridad vial los contemplan como la solución estándar para dobles vías. Aunque varios vecinos discreparon en el salón, especialmente pensando en vehículos de carga pesada como semirremolques.

LO QUE LOS VECINOS PUSIERON SOBRE LA MESA

La reunión no fue un monólogo institucional. Los vecinos hablaron, y hablaron con conocimiento de causa.

De Gregorio Aznárez, el reclamo central fue claro: la estación de servicio local —esencial para la zona, considerando que las más cercanas están en Pan de Azúcar y Piriápolis— queda con acceso comprometido por la obra. Los camiones con mercadería, los vecinos del norte de la ruta, los colonos que viven a 700 metros: todos tendrían que dar rodeos de kilómetros para entrar al pueblo. Se pidió una entrada segura, un acceso digno para la estación de servicio, y que se eviten las maniobras riesgosas.

De Estación Las Flores llegó una vecina con una carta escrita hace tres años. La intersección entre la Ruta Interbalnearia (km 88) y la Ruta 71 es, en sus palabras, un caos. Gente que tarda entre 20 y 30 minutos para cruzar con sus hijos. Trabajadores que usan el transporte público y no pueden cruzar la ruta al bajar del omnibus. El pedido: semáforo, rotonda, o lo que sea —pero algo que funcione.

De Bella Vista, donde la población se duplicó desde la pandemia y ya ronda las 5.000 personas todo el año, los reclamos apuntaron a la ruta costera que une Solís con BellaVista: velocidad excesiva en una recta de 4 kilómetros, falta de refugios peatonales para quienes esperan el ómnibus, necesidad de una ciclovía, y dos puentes angostos que generan embotellamientos y riesgos para peatones.

Vecinos de Bella Vista

Y hubo voces que fueron más allá. Un vecino señaló con datos: si por ese peaje pasan 1.700.000 vehículos al año y cada uno paga alrededor de 10 dólares, los recursos están. La pregunta era por qué los terraplenes quedaron tan altos, por qué no hay rotondas como en otros tramos de doble vía del país, por qué se concesionó la obra a una empresa que muchos en la sala desconocían.

¿Y AHORA QUÉ?

La Ministra Etcheverry cerró el encuentro con un compromiso concreto: en 15 a 20 días habrá una nueva reunión, con planos actualizados sobre la mesa, contemplando los planteos de Gregorio Aznárez, Solís Grande, Cerros Azules y Las Flores. «Hay cosas que efectivamente se pueden incorporar», dijo. Y reconoció que la difusión del proyecto no fue suficiente, que la luz amarilla se encendió cuando la propia Alcaldesa Martínez tuvo que pedir los planos en noviembre.

El Intendente, los diputados y la alcaldesa coincidieron en que los insumos están sobre la mesa y que el gobierno tiene que llevárselos para trabajar. Lo que no se puede hacer, dijeron varios, es seguir avanzando sin cerrar estas definiciones, porque la obra ya está llegando.

Mientras tanto, en Gregorio Aznárez y en cada pueblo que atraviesa la Ruta 9, la vida sigue. Los camiones pasan, los vecinos cruzan, los chicos van a la escuela. Y la gente espera que quienes toman las decisiones hayan escuchado, de verdad, lo que se dijo ese viernes en el Salón de Ramos Generales de Gregorio Aznares municipio de Solis Grande, Maldonado.

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